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Hidratación del cemento en obra con curado húmedo y protección

Hidratación del cemento en obra: el error que arruina resistencia y durabilidad

La hidratación del cemento en obra es el proceso químico que le da resistencia al mortero y al hormigón. El problema es que en muchas obras se lo trata como “agua y listo”, y ahí aparecen los fallos: superficies polvorientas, fisuras tempranas, baja resistencia, desprendimientos y reparaciones que cuestan el doble.

¿Qué es la hidratación del cemento y por qué define la resistencia?

La hidratación no es “secar”: es una reacción entre el cemento y el agua que forma los compuestos que endurecen y dan resistencia. Si el agua se pierde demasiado rápido por calor, viento o absorción del soporte, la reacción queda incompleta. Resultado: el material “endurece”, pero no alcanza su rendimiento real.

Hidratación vs. secado: el error mental más común

Cuando el mortero u hormigón “se seca” rápido, muchos creen que es bueno. En realidad, puede ser un síntoma de pérdida de agua antes de tiempo. La hidratación necesita tiempo + humedad para desarrollarse.

Los errores que arruinan la hidratación (y se pagan caro)

1) Agregar agua “para estirar” la mezcla

Sumar agua de más mejora la trabajabilidad en el momento, pero baja la resistencia final y aumenta la porosidad. En revoques y carpetas se traduce en material débil y fisurable.

2) “Retemplar” (volver a mezclar con agua cuando ya empezó a fraguar)

Es uno de los peores hábitos: rompe la estructura que se estaba formando. Puede parecer que “revive”, pero después aparecen arenado, desprendimientos y grietas.

3) No humedecer el soporte antes de aplicar

Si el ladrillo o el contrapiso están secos y calientes, chupan agua de golpe. Eso corta la hidratación en la interfaz y genera falta de adherencia.

4) Curado inexistente en losas, pilotines o contrapisos

Sin curado, la superficie pierde agua primero y se contrae, generando microfisuras. Esto se potencia con sol directo y viento.

Cómo asegurar una hidratación correcta en obra

Preparación y mezcla

  • Respetá la dosificación: más agua no es más rendimiento.

  • Usá arena adecuada y limpia (sin sales ni exceso de finos).

  • Mezclá el tiempo suficiente y aplicá dentro de la ventana de trabajabilidad.

Curado: lo que realmente funciona

  • Mantener húmedo: riego suave, arpillera mojada o lámina plástica (sin que se “cueza” al sol).

  • Evitar sol y viento en las primeras horas: sombra, protección lateral, horarios de menor radiación.

  • Compuestos de curado (membrana de curado) cuando el riego no es viable.

  • Como regla práctica: cuanto más exigente la pieza (losa, viga, columna), más estricto el curado.

Señales de que la hidratación falló

  • Superficie polvorienta (se “deshace” al barrer)

  • Grietas finas tipo telaraña a las horas/días

  • Bordes quebradizos y baja dureza

  • Desprendimientos en revoques y carpetas

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