Fisuras en losas: causas reales y cómo evitarlas desde el armado y el curado
Las fisuras en losas son uno de los problemas más frecuentes y costosos en obra, tanto en viviendas particulares como en construcciones de mayor escala. Aunque muchas veces se las atribuye al “asentamiento normal”, en la práctica la mayoría de las fisuras en losas se originan por errores técnicos evitables durante el armado, el hormigonado y, sobre todo, el curado.
Causas reales de las fisuras en losas
Una de las principales causas de fisuras en losas es el armado incorrecto de la armadura. El hierro mal distribuido, apoyado directamente sobre el suelo o sin el recubrimiento adecuado, genera puntos débiles donde el hormigón no trabaja correctamente a tracción. El uso de separadores es clave para garantizar la posición correcta del acero dentro de la losa.
Otra causa frecuente es la dosificación incorrecta del hormigón. Exceso de agua para “hacerlo más trabajable” provoca retracción plástica, pérdida de resistencia y aparición de fisuras superficiales y profundas. El hormigón debe respetar proporciones técnicas y no adaptarse “a ojo” en obra.
El hormigonado en condiciones climáticas adversas, especialmente con altas temperaturas o viento, acelera la evaporación del agua superficial. Esto genera tensiones internas antes de que el hormigón haya desarrollado resistencia suficiente, dando lugar a fisuras tempranas.
Errores durante el curado
El curado deficiente es una de las causas más subestimadas de fisuras en losas. El hormigón necesita mantener humedad durante varios días para completar su hidratación. Cuando el curado se interrumpe o se omite, la losa pierde resistencia y se fisura.
No cubrir la losa, no humedecerla o exponerla al sol directo en las primeras horas posteriores al colado es una receta segura para problemas estructurales a corto y mediano plazo.
Cómo evitar fisuras desde el armado
Para prevenir fisuras en losas, el armado debe realizarse con hierros correctamente dimensionados, mallas bien solapadas y separadores que aseguren el recubrimiento. Las juntas de dilatación también son fundamentales para permitir los movimientos naturales del material sin generar fisuras aleatorias.
Es importante respetar los espesores de losa según cálculo y uso previsto. Reducir espesor para “ahorrar material” casi siempre termina en fisuras y reparaciones costosas.
Buenas prácticas de curado
El curado debe comenzar inmediatamente después del fraguado inicial. Se recomienda mantener la losa húmeda al menos 7 días, mediante riego periódico, mantas húmedas o productos de curado específicos. En climas calurosos, este proceso es aún más crítico.
Conclusión técnica
Las fisuras en losas no son inevitables. En la mayoría de los casos responden a errores de armado, mala dosificación o curado insuficiente. Aplicando criterios técnicos desde el inicio, se logra una losa más resistente, durable y libre de fisuras, evitando gastos innecesarios y problemas estructurales futuros.