Revoques que se rajan: causas técnicas y cómo prevenir fisuras desde la mezcla
Las fisuras en los revoques no son un problema estético menor: son una señal clara de errores técnicos que, si no se corrigen desde el inicio, terminan generando desprendimientos, filtraciones y reclamos en obra. En la mayoría de los casos, el problema no está en el material final sino en la mezcla, la preparación del soporte y la forma de aplicación.
Una de las causas más frecuentes de revoques que se rajan es una dosificación incorrecta. Cuando se utiliza demasiado cemento “para que quede más duro”, el material pierde elasticidad. El revoque necesita acompañar las dilataciones y contracciones naturales del muro; si queda rígido, fisura. La proporción equilibrada entre cemento, cal y arena es clave para lograr resistencia sin perder flexibilidad.
Otro error habitual es el uso de arena inadecuada. Arena muy fina, sucia o con exceso de arcilla genera retracciones desparejas durante el secado. Esto provoca microfisuras que luego se transforman en grietas visibles. La arena debe ser limpia, bien graduada y acorde al tipo de revoque que se va a realizar, ya sea grueso o fino.
La falta de cal en la mezcla también es determinante. La cal no solo mejora la trabajabilidad, sino que aporta plasticidad y reduce tensiones internas. Revoques hechos solo con cemento y arena suelen rajar con mayor facilidad, especialmente en exteriores expuestos al sol y a cambios bruscos de temperatura.
El soporte mal preparado es otra causa técnica crítica. Aplicar revoque sobre superficies secas, polvorientas o sin humedecer genera una absorción rápida del agua de la mezcla. Como resultado, el revoque fragua de manera desigual y se fisura. El soporte siempre debe estar limpio y previamente humedecido, sin llegar a saturarlo.
También influye el espesor excesivo en una sola mano. Cargar demasiado material de una vez genera tensiones internas durante el secado. La técnica correcta es aplicar capas progresivas, respetando los tiempos de oreo entre cada una, especialmente en revoques exteriores o muros grandes.
Por último, el curado deficiente es una causa subestimada. El revoque recién aplicado no debe secarse bruscamente. Exposición directa al sol, viento fuerte o altas temperaturas sin un curado adecuado provoca retracciones rápidas y fisuras prematuras. Humedecer suavemente durante los primeros días mejora notablemente el resultado final.
Prevenir revoques que se rajan no requiere soluciones mágicas, sino criterio técnico, materiales adecuados y una mezcla bien pensada desde el inicio. Cuando estos factores se respetan, el revoque cumple su función estructural y estética durante años sin problemas.